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Relato warhammer 40k: Sargento Veterano Jans Enin

Sin conexión sharigan001
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Aquí tenéis otro relato mío de Warhammer 40.000. Creo recordar que fue el primero que escribí sobre este trasfondo. Espero que os guste.


SARGENTO VETERANO JANS ENIN

El combate era encarnizado. Por cada pesadilla viviente que él o cualquiera de sus hermanos mataba, varios ocupaban el lugar del monstruo caído.
Los genestealers avanzaban como una avalancha que devoraba todo a su paso, pero frente a ellos se encontraba un muro de contención sólido formado por diferentes regimientos de la Guardia Imperial provenientes de diferentes mundos, así como una compañía completa de Marines Espaciales del Capítulo de los Novamarines, enfrentándose a la abominación tiránida en el mundo feudal de Iskoealan III. Los refuerzos habían llegado justo a tiempo, dejando a lado las que aún quedaban por llegar.
Los refuerzos de las tropas de los 39º blindado y 41ª regimientos de Cadia; los regimientos 17º, 4º y 6º de la infantería mecanizada de la Legión de Acero de Armaggeddón; el 23º de Mordia; el 12º de Catachán; el 32º regimiento de los Korps de Muerte de Krieg y un pequeño destacamento de las Adeptas Sororitas de la Orden del Cáliz de Ébano , además de las FDP, habían acudido desde todos los sectores próximos a ayudarlos en su defensa de ese planeta frente a la amenaza tiránida de la Flota Enjambre Leviatán.
Por si eso fuera poco, el resto del Capítulo completo había prometido acudir en su ayuda para ayudar a poner fin a esa amenaza. Jans tan sólo esperaba que llegasen a tiempo, o de no ser así, que todas las fuerzas llegadas de las estrellas (ellos incluidos) fuesen suficientes como para poder detener al Gran Devorador.
Andanada tras andanada de disparos provenientes de bolters, bolters pesados, rifles láseres, cañones, ... etc. abatían furiosamente contra las filas tiránidas causando un sinfín de bajas, pero pese a todo el esfuerzo parecía imposible detener la marea viviente que se les venía encima.
El sargento veterano de la 4ª Compañía de las escuadras de asalto rememoró, durante unos instantes, su primera prueba de fuego. Había sido hace unos 50 años, cuando apenas se le había insertado la semilla genética de Gilliman. Se habían enfrentado a una de las flotas errantes escindidas del grupo principal de la Flota Enjambre Kraken (La Flota Enjambre Fantasmus) .
Allí había visto por primera vez a esas pesadillas vivientes, le había aterrado aquella fiereza y aquel salvajismo que casi les había costado la vida. Ahora veía como habían evolucionado aquellas mismas monstruosidades contra las que se había enfrentado por primera vez desde que era un Marine Espacial propiamente dicho. Lo que más le llamó la atención fue la evolución de los zoántropos, pues ahora se movían únicamente gracias a su enorme poder psíquico, seguramente asimilado de los Eldars.

El combate había llegado al fin al cuerpo a cuerpo, y el Sargento Veterano Jans Enin de la 4ª Compañía de los Marines de Asalto del Capítulo de los Novamarines no iban a rendirse frente a aquellas abominaciones, les iban a enseñar cómo luchaban los Marines Espaciales.
Descargó un potente tajo que decapitó a un tergamante y se enterró en el cráneo de otro mientras escupía muerte con el bolter sobre el resto de la progenie tiránida, segando la vida a aquellas abominaciones a los ojos del Emperador. Jans entonó la letanía del disparo certero para impedir que ninguna de aquella monstruosidad escapase a la justicia del Emperador.
Acompañado por el resto de su Escuadra de Asalto avanzó entre aquella avalancha de pesadillas vivientes mientras iban poniendo fin a sus abominables vidas.
<<¡Por Gilliman y El Emperador!, ¡Muerte a los enemigos de la Humanidad!>>

En un lapso de tiempo avistó a los Korps de la Muerte de Krieg, quienes sometían un muro mortífero de fuego frente a los alienígenas que se acercaban, derribando a innumerables abominaciones.

Llevaban varias horas de intensa lucha y, aunque habían causado innumerables bajas, también habían sufrido muchas. Muchos hermanos de batalla, así como muchos valientes miembros de la guardia imperial habían caído en combate contra aquellas monstruosidades tiránidas.
Los Tiránidos se habían replegado siguiendo su monstruosa y efectiva táctica. Primero enviando tropas sacrificables como genestealers, horgamantes, tergamantes y gárgolas, para ir debilitando a los defensores antes de lanzar un ataque total con el resto de la progenie: Cárnifex, más Zoántropos (los que habían atacado en el anterior ataque eran sin duda actuando como criaturas sinápticas con la Mente Enjambre), Guerreros Tiránidos y ... el gran bicho en persona, el Tirano de Enjambre.
Los Devastadores habían seguido castigando la retirada tiránida pese a la orden de alto el fuego, Jans no les reprochaba el que hubiesen seguido aplastando a los monstruos, solo dudaba, y, por desgracia, temía no equivocarse de que aquello no les iba a servir de mucho. Mientras esperaban, Jans revisó uno a uno a sus hermanos integrantes en su misma escuadra. Grust había sido herido en un brazo, pero aquello no le impediría luchar. Tilsko había recibido un buen golpe pero peor destino habían sufrido los tiránidos que se habían cruzado en su camino.
El comandante había informado que el resto del Capítulo venía al máximo de los motores de disformidad, pero aún les quedaban un par de horas, las suficientes a los Tiránidos para acabar con ellos si no ocurría un milagro.
El ataque no tardó en producirse: oleada tras oleada de monstruosidades alienígenas atacaron sin tregua contra las filas imperiales, pero aunque los guerreros del Imperio mostraban un firme valor, poco a poco eran empujados hacia atrás. Lentamente los Tiránidos iban ganando terreno. Todos temían que como no llegase ayuda pronto aquel planeta correría la misma suerte que había corrido Macragge hacía tantos años, cuando la Flota Enjambre Behemoth, estuvo a punto de arrasar el planeta natal de sus hermanos Ultramarines; el planeta donde su común amado Primarca yacía en éxtasis desde su último enfrentamiento con Fulgrim el Primarca Traidor de la Legión Traidora de los Hijos del Emperador; así como de los planetas circundantes.
Tras haber eliminado a innumerables engendros tiránidos la escuadra del Sargento Veterano Jans Enin localizó al fin una progenie de Guerreros Tiránidos y se encaminó contra ella matando a todo bicho viviente que se cruzase en su camino.
Un disparo de bolter hizo estallar la cabeza de uno de aquellos Guerreros Tiránidos en mil pedazos mientras otros disparos hacían sendas explosiones en los cuerpos de los demás. Pronto el camino se les hizo más y más empalagoso, los tiránidos realizaban una, cada vez mayor, resistencia al avance de los Novamarines. Pronto vislumbraron al Tirano de Enjambre que se encaminaba en su dirección. Pero las monstruosidades habían separado a todos los miembros de la escuadra, y todos temían que les llegaría pronto la hora. Jans percibió como dos de sus hermanos caían bajo el peso de innumerables cuchillas mientras segaban vidas con sus espadas sierra y con sus bolters de asalto. Otro fue echo papilla gracias al disparo combinado de varias bioarmas de Guerreros Tiránidos; y otro cayó bajo una avalancha de colmillos devoradores antes de hacer explosionar una de sus granadas de fragmentación, desparramando restos alienígenas y de plasticero con carne en todas direcciones.
Jans pronto vio ante si al gran bicho, aún detrás de varios “guardaespaldas” de Guerreros Tiránidos, pero como no creía que viviese lo suficiente como para llegar hasta él; no al menos de la misma manera que hasta entonces; decidió jugarse el todo por el todo y vengar a sus hermanos caídos así como intentar allanarles el trabajo a los hermanos que llegarían a modo de refuerzos. Activó sus retropropultores ignorando los cortes que le causaban las garras afiladas que tenían los Guerreros Tiránidos ante él, y, en una maniobra que cogió a los despreciables alienígenas por sorpresa, saltó por encima de sus cabezas para caer sobre la del Tirano de Enjambre. Jans Enin, ayudándose con ambas manos pero sin soltar el bolter descargó toda su fuerza sobre la cabeza del Tirano de Enjambre. La punta de la espada sierra dentelleó sobre el cráneo de la criatura, que gracias al impulso de la caída y a la fuerza sobrehumana del Marine Espacial Jans Enin, la espada sierra se enterró en la cabeza del monstruo hasta la empuñadura.
El Tirano de Enjambre con un último movimiento espasmódico causado por un lento reflejo de aquel ataque que le había pillado tan de sorpresa, cabeceó violentamente hacia un lado y golpeó con en lado de su garra-guadaña contra el pecho del Sargento Veterano alejándolo varios metros de él, rompiendo la mellada espada sierra dejando solamente el mango en las manos del Sargento Veterano. El Sargento Veterano Jans Enin no creyó imaginar nunca que ninguna criatura pudiese golpear con tanta fuerza, y mientras caía oyó y vio unas refragelaciones y unos destellos a su alrededor antes de que la oscuridad lo envolviese de todo y esperaba contemplar en breve a su amado Primarca junto al reverenciado Emperador de la Humanidad.

Vio una brillante luz, intentó levantar una mano para protegerse los ojos, pero parecia que intentaba levantar un peso elevadísimo hasta para él. Enseguida se percató de que en la luz había varias siluetas y unas voces que le llegaban de lejos <<... Emperador. Eso fue lo más impresionante que he visto hacer en mi vida...>>; <<....Jans Enin, ...Emperador ... bienvenida...>> ... Pero notó algo raro, aquello no tenía la pinta de ser la llegada de un leal servidor hasta la presencia del amado Emerador, y haciendo un esfuerzo sobrehumano logro identificar a los allí reunidos. Estaba su Señor del Capítulo, junto a otros Señores, como por ejemplo: el reverenciadísimo Marneus Calgar de los Ultramarines; El Señor Logan Grimmar de los Lobos Espaciales y el Comandante Dante de los Ángeles Sangrietos que al verlo despierto se hicieron unas señas unas a otras para atender al herido.
-<<Saludos Hermano Sargento Jans Enin>>, dijo Calgar, el Primero en hablar,<<la victoria ha sido nuestra gracias a su valerosa acción>> y ante la extrañeza del Sargento añadió Dante:<<Llegamos todos a un tiempo para ayudar, pero cuando estábamos bombardeando vimos que los Tiránidos ya estaban confusos, señal de que el Tirano había sido eliminado, luego encontramos a los supervivientes de su escuadra y nos contaron su acto glorioso, ¡Ah! Lo que habríamos dado todos nosotros solo por verlo. Nuestra victoria habría costado demasiado sin su heroísmo>>.
En esto entro el Apotecario y los instó a que lo dejasen descansar para que él pudiese terminar de atender al herido. Ya hablarían en otro momento con él, en otra batalla, en otra reunión o en presencia del Emperador.

¡Semper Fideles Nine!
Este mensaje fue modificado por última vez en: 13-06-2015, 14:31 por sharigan001
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Bien uno más de tus relatos, bien por ti bro, más tarde hago copy paste enun ciber para leerlo tranquilamente en mi PC saludos y gracias.
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Ok Herman. Espero que te guste.

Un saludo
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